4/02/2015

Cine en Portugal

Breve historia del Cine portugués


Los orígenes

Es habitual que se cite la noche del 18 de junio de 1896 como la primera sesión de cine realizada en Portugal. No se trató de la exhibición de ninguna película portuguesa o rodada en Portugal, sino de una muestra de filmaciones de Edison y de los hermanos Lumière ofrecida en el Real Coliseo de Lisboa por Edwin Rousby, proyeccionista conocido como el “electricista de Budapest” a cargo de la empresa del británico Robert William Paul que construía y comercializaba "teatógrafos", luego "animatógrafos".
En realidad, Rousby se encontraba en España realizando su labor comercial para William Paul. Había realizado proyecciones en Madrid los días 11 y 12 de Mayo y tenía compromisos firmados en Barcelona y en otras capitales como Vitoria. En aquel momento la competencia entre los diferentes fabricantes de aparatos de cine -entre ellos el "Lumiere"- era muy grande y Rousby decidió prolongar su estancia an Madrid, al tiempo que rubricó un acuerdo para presentar el proyector en Lisboa a donde se trasladaría en Junio, incumpliendo sus compromisos en España.
Por lo que se sabe, fue tal el éxito de las primeras sesiones, que éstas se repitieron en diferentes puntos del país, incluyendo escenas portuguesas en sus programas. El rodaje de las primeras imágenes en movimiento de Portugal le fueron encargadas al inglés Harry Short. Algo más de tres meses después de la primera sesión pública de cine, era ya posible ver películas como La Boca del infierno, La playa de Algés durante unos baños, El Mercado de pescado de Ribeira Nova, Una corrida de toros en Campo Pequeño.

No iba a ser necesario esperar mucho tiempo para ver el trabajo del primer operador de cine portugués. Aurelio da Paz dos Reis (1862 – 1931), horticultor y comerciante, aficionado a la fotografía, que había presenciado en varias ocasiones las sesiones de Rousby en el Teatro-Circo Príncipe Real de Oporto, descubría en agosto de 1896 una nueva afición que le habría de convertir en el pionero del cine portugués. Viajó a París para adquirir el material necesario y de regreso con un “kinematógrafo” rodó imágenes que proyectó por vez primera el 12 de noviembre de ese mismo año en la misma sala donde meses atrás había asistido a las sesiones del “electricista” húngaro. En el Programa de la sesión realizada en Braga por Paz dos Reis en Noviembre de 1896 se podía leer: "El Kinematógrafo es una adaptación perfeccionada de los aparatos denominados animatógrafo, cinematógrafo,vitagrafo, etc., que hace menos de un año obtuvieron el mayor de los éxitos en todas las capitales donde se exhibió".

Sus primeros trabajos reflejaban la vida cotidiana, característica de las películas de Harry Short y delataban claramente la influencia de los Lumiere. En realidad, de las filmaciones de Paz dos Reis no queda nada. Esta circunstancia complica el trabajo de establecer su filmografía de modo exacto. Como elemento de referencia se toma uno de los programas de la sesión realizada en el Teatro de san Geraldo, de Braga, entre el 21 y el 23 de Noviembre de 1896. No obstante allí aparezcan algunos títulos, que probablemente Paz dos Reis trajera de Francia, como Manobras dos Bombeiros, Lutadores franceses, Dança serpentina Loie Fuller, etc., estudios realizados por A. Videira, a partir de elementos dispersos, han establecido la siguiente lista: Costumes de Aldeia; Marinha no Tejo, saida de dois vapores; Cortejo eclesiástico saindo da Sé do Porto no aniversario da sagraçao do Eminentíssimo Cardeal D. Americo; A Caninha verde; Braga; Barcelos; Coimbra; A Rua do Ouro; Feira de Sao Bento; Jogo de Pau; Saída do pessoal operário da Fábrica Confiança; Feira de gado na Corujeira, etc.

Tras el éxito en Portugal Aurelio da Paz viajó a Brasil para mostrar la nueva técnica, sin embargo, el poco interés suscitado le desanimó y abandonó la empresa.
En 1898, Manuel Costa Veiga funda la primera empresa dedicada enteramente al incipiente sector de las películas, “Portugal Filmes”, radicada en Algés. La excelente relación de Costa Veiga con la familia real le permitió registrar numerosas escenas con la presencia del rey D. Carlos, así como sus desplazamientos oficiales en visitas de Estado. Las imágenes de la estancia del emperador Guillermo II en territorio portugués fueron un ejemplo de gran éxito comercial al ser distribuidas y exhibidas en numerosos países europeos.





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