Breve historia del Cine portugués
Los orígenes

En realidad, Rousby se encontraba en España realizando su labor comercial para William Paul. Había realizado proyecciones en Madrid los días 11 y 12 de Mayo y tenía compromisos firmados en Barcelona y en otras capitales como Vitoria. En aquel momento la competencia entre los diferentes fabricantes de aparatos de cine -entre ellos el "Lumiere"- era muy grande y Rousby decidió prolongar su

Por lo que se sabe, fue tal el éxito de las primeras sesiones, que éstas se repitieron en diferentes puntos del país, incluyendo escenas portuguesas en sus programas. El rodaje de las primeras imágenes en movimiento de Portugal le fueron encargadas al inglés Harry Short. Algo más de tres meses después de la primera sesión pública de cine, era ya posible ver películas como La Boca del infierno, La playa de Algés durante unos baños, El Mercado de pescado de Ribeira Nova, Una corrida de toros en Campo Pequeño.

Sus primeros trabajos reflejaban la vida cotidiana, característica de las películas de Harry Short y delataban claramente la influencia de los Lumiere. En realidad, de las filmaciones de Paz dos Reis no queda nada. Esta circunstancia complica el trabajo de establecer su filmografía de modo exacto. Como elemento de referencia se toma uno de los programas de la sesión realizada en el Teatro de san Geraldo, de Braga, entre el 21 y el 23 de Noviembre de 1896. No obstante allí aparezcan algunos títulos, que probablemente Paz dos Reis trajera de Francia, como Manobras dos Bombeiros, Lutadores franceses, Dança serpentina Loie Fuller, etc., estudios realizados por A. Videira, a partir de elementos dispersos, han establecido la siguiente lista: Costumes de Aldeia; Marinha no Tejo, saida de dois vapores; Cortejo eclesiástico saindo da Sé do Porto no aniversario da sagraçao do Eminentíssimo Cardeal D. Americo; A Caninha verde; Braga; Barcelos; Coimbra; A Rua do Ouro; Feira de Sao Bento; Jogo de Pau; Saída do pessoal operário da Fábrica Confiança; Feira de gado na Corujeira, etc.

En 1898, Manuel Costa Veiga funda la primera empresa dedicada enteramente al incipiente sector de las películas, “Portugal Filmes”, radicada en Algés. La excelente relación de Costa Veiga con la familia real le permitió registrar numerosas escenas con la presencia del rey D. Carlos, así como sus desplazamientos oficiales en visitas de Estado. Las imágenes de la estancia del emperador Guillermo II en territorio portugués fueron un ejemplo de gran éxito comercial al ser distribuidas y exhibidas en numerosos países europeos.

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